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Solfeo para principiantes: ¡empieza ya!

Si estás empezando a tocar el piano, presta atención. Hoy, sabrás cómo aprender piano por medio de la técnica de solfeo para principiantes.

Solfeo para principiantes: ¿cómo se define?

La música es un lenguaje en el que se combinan sonidos, los cuales se ordenan y se arreglan de manera estética. Para aprender a hacer música, es importante aprender a interpretar este lenguaje que, como todo lenguaje, está constituido por ciertos elementos, símbolos y por una estructura que es necesario aprender para poder ejecutar un instrumento, tocar una canción o simplemente para saber llevar el ritmo. Una de las formas posibles de aprender a tocar el piano es por medio de la técnica de lectura y de entrenamiento musical llamada solfeo. A través de ella, la persona que se está iniciando en el mundo musical puede determinar eficientemente la altura de las notas de una pieza musical en particular. Asimismo, posibilita el correspondiente reconocimiento de los intervalos musicales y permite un mayor entendimiento de la música en general.

Solfeo para principiantes: principios fundamentales

Para comenzar, conocerás los sustentos y fundamentos teóricos de la música que te permitirán leer música, a pesar de que seas principiante.

El pulso

El pulso es la unidad básica de tiempo en la música. Es una continua sucesión de pulsaciones que dividen el tiempo en una estructura de partes iguales.  Asimismo, el pulso se puede interpretar como cualquiera de las señales emitidas en la música. Es la estructura repetitiva del pulso lo que origina el fundamento de ritmo o rítmica, en donde un pulso puede interpretarse como un movimiento de un reloj o un metrónomo. La velocidad del pulso está determinado por otro factor que es el tempo. Esta es la estructura básica necesaria para leer una partitura musical, ya que la música se basa en la duración de los pulsos, como así también en los intervalos de silencios que existen entre ellos.

El ritmo

El ritmo es la regla que ajusta el pulso y depende del primero. En efecto, el ritmo consiste en aquello que permite añadir variaciones a los intervalos. Por ejemplo, tenemos un compás con 5 pulsos. De estos 5 pulsos, cuatro son golpes con las manos y el quinto pulso será un golpe con el pie. De este modo, ya tenemos una estructura rítmica organizada. En efecto, los pulsos se organizan en el compás de acuerdo a su estructura, teniendo en cuenta si son débiles o fuertes. Si tomamos el ejemplo de los golpes con las manos y con el pie, los primeros serían golpes o pulsos débiles y el último, un pulso fuerte. Los compases más utilizados son los de 2/4, 3/4 y 4/4, formado por cuatro pulsos (fuerte, débil, débil, débil).

Las acentuaciones

Una partitura está constituida por un pentagrama, las notas y las claves. El pentagrama son las cinco líneas y sus cuatro espacios entre sí, en donde se escriben las notas. Los sonidos agudos ocupan la parte superior y los graves se sitúan en la parte inferior. La clave es el símbolo que se pone en el primer lugar, al comienzo de la partitura y es el que indica la nota de referencia, en donde se van a utilizar las demás notas. La clave más utilizada en la música es la clave Sol. A ésta le sigue la clave de Fa y Do. Es con las notas que se puede construir una melodía, que es la sucesión de notas de manera ordenada y de acuerdo a una estructura determinada. Las notas son: DO, RE, MI, FA, SOL, LA y SI. Entre las notas, existen ciertas distancias que se denominan intervalos. Éstos están siempre separados de manera matemática entre dos frecuencias. La distancia justa es de tres tonos y un semitono, siendo el tono la variación entre las notas y lo que determina si son altos o bajos. Estas variaciones se conocen como alteraciones y pueden ser el sostenido y el bemol. El sostenido sube medio tono a la nota, mientras que el bemol baja el medio tono.

En consonancia con el contenido precedente, si quieres leer una partitura, entonces debes comprender que cada símbolo indica una manera diferente de tocar. En un piano, una figura presente en la partitura, la que puede ser una negra ubicada, tanto en un espacio o en una línea del pentagrama va a corresponder a una tecla en el instrumento. De este modo, es imprescindible ubicar la tecla que corresponde a cada figura.

Ahora bien, ya sabes que si estás comenzado a recorrer el camino del aprendizaje de piano, puedes hacerlo a través de la técnica de solfeo para principiantes. Teniendo en cuenta esta temática, también pueden interesarte los siguientes artículos de Master Piano:

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Hoy te daremos diez consejos acerca de cómo practicar el piano de forma eficaz. Estos consejos son sencillos y prácticos, tanto si estás empezando tus clases de piano como si llevas un tiempo con este instrumento y quieres perfeccionar tu técnica.

¿Qué supone practicar el piano?

La práctica es un elemento imprescindible del proceso de aprendizaje de cualquier instrumento o materia. Practicar el piano no solo supone tocar el instrumento de manera constante y perseverante, sino también conocer el piano y desarrollar tu sentido auditivo.

7 consejos para practicar el piano

Estos diez consejos de ayudarán a realizar una práctica de piano muy eficaz.

Practica el piano cada día

Puede parecer un estereotipo, pero es un paso imprescindible si deseas llegar a dominar el piano. Es importante que practiques cada día, puesto que la repetición te ayudará a aprender y a identificar y corregir los errores que puedas cometer.

Paso a paso

Al empezar a tocar el piano, es importante que practiques por pasos. Dicho de otro modo, aprenderse una pieza musical de memoria y tocar-la repetidas veces, no te ayudará a aprender notas ni compases.

Escucha mucha música

Para dominar cualquier instrumento, hace falta tener también cierto dominio de la música en general. Por este motivo es muy importante escuchar mucha música, puesto que ayuda a entrenar el sentido del oído y a adquirir sensibilidad auditiva.

Dominio en lugar de memoria

Practicar el piano de forma eficaz no supone aprenderse de memoria las melodías, sino aprender cómo tocarlas. Esto significa que, en lugar de tocar música de memoria, debes realizar mucha práctica y pensar en cada compás, el tiempo y el ritmo para llegar a dominar el instrumento.

Piensa en todos los aspectos de la música

Saber tocar el piano no solo requiere tocar las teclas para producir música. También implica saber leer partituras, conocer las características concretas de cada pieza que se desea aprender, y muchos otros aspectos relacionados con el lenguaje musical. Es por eso que practicar el piano no solo consiste en tocar el instrumento, sino que también requiere horas de estudio de otros aspectos más teóricos.

Ten claros tus puntos fuertes y débiles

Debes ser consciente de aquellos aspectos del piano que te resultan más fáciles, y los que encuentras más difíciles. En otras palabras, debes tener capacidad de autocrítica para poder evaluar en qué aspectos centrarte al practicar el piano.

La perseverancia es la clave

Sí, también suena a estereotipo. Y sí, también es verdad. Aprender un instrumento no es fácil, y es por eso que debes tener tus objetivos claros en todo momento, y esforzarte por conseguirlos. Si un ejercicio o una melodía son difíciles, debes perseverar hasta llegar a dominarlos. Tener tus objetivos en mente aumentará tu motivación y tus ganas de aprender a tocar el piano.

Practicar el piano eficazmente no solo implica hacer música correctamente. También supone ser consciente de todo lo que hay detrás de cada melodía, y dominar todos los aspectos musicales que entran en juego.

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